Durante los últimos cien años, el café ha sido uno de los productos más importantes de Costa Rica. La industria cafetalera ha sido también una de las más lucrativas del país. La historia del cultivo del café en Costa Rica paralela la historia del país mismo.
Costa Rica fué una colonia española hasta el año 1821, cuando los países centroamericanos se independizaron. Durante la época colonial costarricense, la caña de azúcar y el cacao fueron los productos agrícolas predominantes, pero ninguno produjo suficientes ganancias para permitir que Costa Rica entrara en el mercado agrícola mundial. Algunos empresarios crearon negocios de ganadería o minería, pero estos tampoco se conviertieron en negocios a nivel internacional. Cafetales pequeños existían en esta epóca, pero todavía no generaban mucha ganancia económica.
Durante los años 1820, el gobierno costarricense asumió un rol activo en la producción del café, con el propósito de fortalezer a la economía del país. Algunos historiadores dicen que el gobierno se involucró en la distribución del terreno agrícola, dándoles grandes fincas a los cultivadores pequeños del café. Terratenientes adinerados amasaron propiedades enormes, donde cultivaron su café. El clima de Costa Rica fué ideal para el cultivo del café, y los grandes cafetales producieron cosechas abundantes. A principios del siglo XIX, la producción del café explotó, y el país, al fín, pudo tomar su parte en la economía global.
Durante los primeros años de la exportación cafetalera, Costa Rica vendía su café a Chile, y desde allí se vendía a Grán Bretaña como café chileno. Algunos años después, Costa Rica vendió su café directamente a Grán Bretaña, y este fué el verdadero comienzo de la exportación del café. Otros países comenzaron a comprar el café costarricense, y el grano de café se dió a conocer como el “ grano de oro.”
Los cafetaleros más exitosos eran los que tenían beneficios que procesaban el café. A principios del negocio cafetalero, los beneficios usaron un método húmedo para quitar las cáscaras del café y para procesarlo. En los últimos anos, los beneficios han sido modernizados y mecanizados, automatizando los procesos que antes se hacían a mano.
Las ganancias que generó el negocio cafetalero cambiaron la cultura, la arquitectura y la sociedad costarricense. Los cafetaleros más importantes constuyeron casas enormes y edificios comerciales en el centro de San José. También financiaron la construcción de varias escuelas, centros culturales y el Teatro Nacional en la capital. Estos mismos comerciantes se interesaron en la cultura europea, y trajeron a Costa Rica la literatura, el entretenimiento y las actividades que más se disfrutaban en Europa. Dinero cafetalero también financió la construcción del primer ferrocaril costarricense, que conectó a la capital con la zona Atlántica.
A finales de los años 1800, el café se había convertido en el producto agrícola más importante de Costa Rica
[Ver también Historia de Costa Rica, de Iván Molina y Steven Palmer, Editorial de la Universidad de Costa Rica: 2007.]
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